Personas que siguen mi estela luminosa:

lunes, 31 de octubre de 2011

La felicidad de un segundo

Sonrisas.
Millones de sonrisas en un solo segundo iluminan el rostro.
Sonrisas amables.
Sonrisas siniestras.
Sonrisas irónicas.
Pero sonrisas.
Sonreír estimula los músculos de la mandíbula, y además ayuda a ser feliz. La política de "La felicidad de un segundo", es: personas felices = a un mundo mejor.
Las sonrisas te llenan de felicidad, de tristeza, de amor, de odio; un simple movimiento de boca puede significar millones de cosas distintas. Si sonríes, se te ensancha el corazón, y la sensación de bienestar es mayor.
Reír también ayuda mucho: si te cuentan un chiste, si te encuentras a gusto en un lugar o si has conseguido lo que te has propuesto, suelta una carcajada y libera tu alma. La "felicidad de un segundo", se convierte en minutos, horas, días, semanas, meses, años de sonrisas y felicidad. Pruébalo: cada día ríete con algún show televisivo y sonriele a las gardenias del balcón. Seguro que así, te sentirás lleno por fin, y la sensación de bienestar no desaparecerá jamás.

sábado, 22 de octubre de 2011

Te esperaré...


Yo te esperare...
No sentaremos juntos frente al mar...
Y de tu mano podre caminar...
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Se que en tus ojos todavía hay amor...
Y tu mirada dice volveré...
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare...

Sin saber de la cuenta regresiva pienso
Que aunque no e vuelto ha ser el mismo y lo confieso
Espero que el perdón este en tu mente y yo te reso
Pero aunque soy sincero y lo prometo no me miras
Después abres la puerta y te digo si te vas no vuelvas...

martes, 11 de octubre de 2011

Las verdaderas lágrimas

-¿No lloras?
-No.
-¡Menuda cara! Ha fallecido una persona a la que amas, y no le dedicas ni una mísera lágrima.
-Mis lágrimas son más puras que las tuyas, pues las tengo todas en el corazón, y no derramo ninguna pues su nombre está gravado en ellas.

jueves, 6 de octubre de 2011

Hace frío en otoño

La suave espuma de mar acariciaba las piernas de las amigas, que charlaban animadamente. Con los tejanos arremangados y los zapatos en las manos, recorrían la playa, felices. El frío no hacía mella en ellas, aunque la temperatura era baja y el cielo estaba encapotado. Sus corazones estaban calientes, pues se tenían las unas a las otras, y eso era lo único importante en ese momento.

No eran conscientes de que hace frío en otoño.